miércoles, 14 de abril de 2010
balances
Comento a uno de mis hijos lo que ha perdido su hermano, y me sorprende la contestación : "En realidad, mamá, no lo ha perdido; ha dejado de ganarlo". Y es rigurosamente cierto que no hay que echar a faltar lo que no se tuvo. Y calculo que no cuadro los balances porque mezclo y confundo los "debe" y los "haber", porque pierdo lo que no tengo y lloro lo que no perdí. Mal asunto para tiempos de crisis...
lunes, 8 de febrero de 2010
tacitas y vecinos
Un comentario cariñoso me trae la imagen de llamar a una puerta que se abre para dejar asomar al vecino que me dejará una tacita de sal. Claro que hay que salir de casa, llamar al timbre y saber esperar para pedir lo que me falta. Demasiado trabajo sería intentar montar una salina en casa, para no pedir nunca nada; solo yo sé el tiempo perdido en estas cuestiones.
Y vuelvo a sentir la paz de los ojos de Nana, en la certeza de que las cosas iban bien, que lo malo pasó...y que aprendí que sin bacterias, no hay intestino que funcione.
Y ahora sé que hay constantes vitales no monitorizables (ó sí) como traer flores y disfrutar repartiéndolas en jarrones, atender las plantas del balcón que se creían desahuciadas, comprar vasos nuevos y retirar el muestrario que había, mirarse al espejo y ver asomar el glamour de las arrugas y las canas descaradas que resisten a toda la química del mundo mundial...en fin, aquello que indica que la UCI quedó atrás, y que quiero seguir disfrutando de esta vida, la mía. Y las que vengan detrás.
Y compartir.
domingo, 15 de noviembre de 2009
despiste
Vaya, me he despistado...ha sido un fenomenal despiste. Dice el diccionario de la RAE que despiste es lo mismo que distracción, fallo, olvido, error. Y lo mío es todo eso también.
No sé cómo puedo pasar tantas semanas de puntillas por la vida, cómo puedo perder el compás y seguir cantando por libre, cómo miro sin ver, cómo escucho por dentro, pero está claro que puedo y está claro que no me sienta bien. Nada grave, sin embargo. Sigo estando y sigo siendo. Y me alegro de volver a encontraros por aquí, ahora que caigo en la cuenta de mi despiste...ésto es complicado.
Los sentimientos de culpabilidad y/ó de arrepentimiento me parecen emociones innecesarias y creo que el mejor momento es hoy. Y necesito un futuro, que el pasado que fue y las incontables variantes que podrían haber sido, pesan demasiado para seguir adelante, con una sonrisa de luna creciente.
martes, 25 de agosto de 2009
ragtime souffle
Me pone la música de piano, desde siempre, y hace unos días me sorprendió en la radio del coche un ragtime mientras iba a trabajar, acompañada del nuevo sol. O del mismo sol que aparecía tras completar su vuelta al mundo (aunque dicen que es el planeta el que se mueve). Me pareció mejor compañía que las noticias que esperaba como habitualmente. Sabía que quedaban unas jornadas de rutina y pronto venía una necesaria pausa, tal vez unos meses. Inquieta, pero confiada, pensaba que la vida es un souffle.
Mezclar en la justa proporción los ingredientes, y saber esperar que el calor haga su trabajo. Es una tarea esmerada, que requiere ilusión y paciencia (mucho de lo primero y poco de lo segundo es mi dote). Los sentidos indican cuándo está listo. El olor, el color y aspecto, la tibieza y el apenas perceptible crujido al meter la cuchara (ó el dedo) preparan la explosión de sabor, recompensa a la fe en los milagros.
Y siento que un souffle sin acabar, ó comido a destiempo, ya no es lo mismo. La vida nos da souffles para saborear cuando la conjunción de los sentidos se produce, ni antes ni después. Y hay que preparar la mezcla, llevarla al horno y confíar, sin precipitaciones.
Os deseo un día souffle, a todos.
Mezclar en la justa proporción los ingredientes, y saber esperar que el calor haga su trabajo. Es una tarea esmerada, que requiere ilusión y paciencia (mucho de lo primero y poco de lo segundo es mi dote). Los sentidos indican cuándo está listo. El olor, el color y aspecto, la tibieza y el apenas perceptible crujido al meter la cuchara (ó el dedo) preparan la explosión de sabor, recompensa a la fe en los milagros.
Y siento que un souffle sin acabar, ó comido a destiempo, ya no es lo mismo. La vida nos da souffles para saborear cuando la conjunción de los sentidos se produce, ni antes ni después. Y hay que preparar la mezcla, llevarla al horno y confíar, sin precipitaciones.
Os deseo un día souffle, a todos.
viernes, 7 de agosto de 2009
siete del ocho del nueve
Siete del ocho del nueve...y se va la luna llena, tan despacio que la alcanza el sol-melocotón de las primeras horas. Y me hacen sentir viva.
Siete del ocho del nueve...en la radio del coche suena una de mis canciones favoritas. Y me hace sonreír.
Siete del ocho del nueve...cuando llego al trabajo, las campanas de la iglesia del pueblo están dando las ocho. Y me hacen voltear el corazón.
Ni el siete, ni el ocho, ni el nueve, hasta ahora, han sido muy especiales. Y me siento tranquila. Y en este siete del ocho del nueve, necesito contar con un milagro aunque no crea mucho en éllos. Y presiento un buen fin de semana.
Siete del ocho del nueve...en la radio del coche suena una de mis canciones favoritas. Y me hace sonreír.
Siete del ocho del nueve...cuando llego al trabajo, las campanas de la iglesia del pueblo están dando las ocho. Y me hacen voltear el corazón.
Ni el siete, ni el ocho, ni el nueve, hasta ahora, han sido muy especiales. Y me siento tranquila. Y en este siete del ocho del nueve, necesito contar con un milagro aunque no crea mucho en éllos. Y presiento un buen fin de semana.
domingo, 2 de agosto de 2009
mujer solar
¡Pasó el mes de julio!, enterito. He cumplido un año más. Y pasó el eclipse solar.
Es curioso; me explicaba una amiga, antes de partir a China para verlo, que la Luna se interpone entre el Sol y nuestro planeta. Lo estudié en EGB, ó en BUP, y sacaría muy buena nota en el examen, casi con seguridad. Pero ahora entiendo cosas que se me escaparon, y por eso olvidé, al recoger los resultados de la evaluación, todos estos bailes planetarios.
Tal vez por haber nacido en verano, al principio de Leo, me siento una mujer solar. Tal vez, por eso me sabe mal que los satélites se crucen en mi camino, apagando el brillo y energía que corresponde a una estrella...tal vez por eso me hacía falta aprender que sólo cuando me hacen sombra, se puede observar mi corona en todo su esplendor. Eso hacen los sabios y científicos : aprovechan la interposición de la Luna, para observar con detalle el símbolo que caracteriza a una reina. La Luna acaba pasando y vuelve la luz. Y es curioso que ésto se pueda apreciar desde unos sitios de la Tierra, y desde otros, no.
Me decía un amigo que soy narcisista, y creo que fue Narciso el que se miró en un espejo y le dio un patatús. No ando muy puesta en mitología. De momento, no he logrado ni mirando el espejo ni mirando dentro, contemplar tanta belleza. Tampoco lo he intentado mucho, la verdad. Me da igual. Y de vez en cuando, la presencia de la sombra es más esclarecedora que toda la luz del Sol.
Quedo a la espera del próximo eclipse penumbral de luna, a ver qué me descubre.
lunes, 29 de junio de 2009
alma de contralto
Entre dos líneas de los pentagramas de las cantatas para alto de Bach, escondida detrás de una corchea, leo una dedicatoria escrita en el CD : "Según una tradición teológica alemana, el recurso a la voz de alto simboliza la expresión misma del espíritu santo (Th. Seedorf)". Y me acuerdo de lo que me dijo, hace unos años, Tinet, mi preferido entre directores, cuando probó las tesituras de la gente del coro, y ante mi temor de ser transplantada a la cuerda de sopranos, me miró a los ojos y me dijo, sonriendo : "Puedes cantar con éllas, pero no voy a pasarte porque tienes alma de contralto" . Poco después, en un taller de técnica vocal, me invitaba el profesor a dejar la ténica y cantar con el alma porque "eres voz de jazz y tango".
Y se ve que vivo como canto, sin mucha técnica, y llevo, claro, una vida coral, que no valgo para solista. Y así transcurro y discurso en una tesitura grave, con melodías difíciles de afinar, imprevisibles fuera del conjunto, pero aportando las notas precisas para completar los acordes, porque los compositores, cuando se ven faltos de ajuste, ponen la nota a las contraltos, sin miramiento, y hay que darla bien porque sin élla, no hay conjunto. Otras veces, es el tiempo. Cantar a contratiempo, para dar importancia a las otras voces, ó para contrastar otras melodías, ó callar cuando suena la voz, y cantar en las notas largas de otros, sin destacar. Y así, si sólo me fijo en mi pentagrama, nada tiene demasiado sentido. Pero abriendo bien los ojos, veo todo el sistema y entiendo y siento que la armonía depende de mi afinación.
Así que, en ocasiones, me abandono al canto libre, ó invento segundas voces donde no las hubo antes, ó improviso un ritmo desde las entrañas para acompañarme a mí misma. Es mi venganza, dar juego a la creatividad. Sentir la libertad de cantar sin acompañar, ni ser acompañada.
Y estoy contenta de ser alma de contralto, aunque no me veo de paloma.
Y se ve que vivo como canto, sin mucha técnica, y llevo, claro, una vida coral, que no valgo para solista. Y así transcurro y discurso en una tesitura grave, con melodías difíciles de afinar, imprevisibles fuera del conjunto, pero aportando las notas precisas para completar los acordes, porque los compositores, cuando se ven faltos de ajuste, ponen la nota a las contraltos, sin miramiento, y hay que darla bien porque sin élla, no hay conjunto. Otras veces, es el tiempo. Cantar a contratiempo, para dar importancia a las otras voces, ó para contrastar otras melodías, ó callar cuando suena la voz, y cantar en las notas largas de otros, sin destacar. Y así, si sólo me fijo en mi pentagrama, nada tiene demasiado sentido. Pero abriendo bien los ojos, veo todo el sistema y entiendo y siento que la armonía depende de mi afinación.
Así que, en ocasiones, me abandono al canto libre, ó invento segundas voces donde no las hubo antes, ó improviso un ritmo desde las entrañas para acompañarme a mí misma. Es mi venganza, dar juego a la creatividad. Sentir la libertad de cantar sin acompañar, ni ser acompañada.
Y estoy contenta de ser alma de contralto, aunque no me veo de paloma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)