Me sorprendo en un gesto, cogiendo el volante con una mano y dejando caer la otra por la ventana, que me recuerda a mi padre. Supongo que en las muchas horas de viajes familiares, el coche lleno de niños y canciones, aproveché para integrar tu compostura.
Regreso de un pueblo de 300 habitantes, que visito a primera hora. Este fin de semana, ha habido dos defunciones, mucho para un pueblo tan pequeño. Anunciaban su inminencia hace días. No sé...agradezco a mis pacientes que dejen este mundo cuando no trabajo. Atendidos cuando lo precisaban, deciden encontrar el camino hacia donde no me necesitan, sin mí. Es su reconocimiento, su "está bien, ya no me haces falta".
Conduzco, despacio, muy despacio, haciendo eterna una pequeña distancia (apenas un km) porque hoy las emociones lo propician. Y se me empañan los ojos, entre naranjos y flores alfombra, bajo la luz de un sol que promete un día de verano precoz. No estoy triste, ni rabiosa, pero tengo ganas de dejar correr las lágrimas; son éllas, en realidad, las que asoman sin permiso y sin vergüenza.
Canturreo a Lluís Llach : "...així aprenem que en viure anem morint i ens corprèn que aquesta llei sigui tan certa", y las notas me llevan a una querida isla que hace tiempo que no visito, pintándome de azules, como el mar que la rodea. Me doy cuenta que extravié el mapa del tesoro. ¿Qué habrá sido del pirata, la perra vigía y el tiburón del estanque?. Les deseo que no les falte ron.
Ya en el patio del ayuntamiento dejo el coche y respiro hondo. Hay una golondrina muerta. Miro al sol y cierro los ojos. Le recuerdo que he pedido, al despertarme, un lunes como un viernes, y le sonrío.
¿Qué tienen los gestos que nos llevan a esta cascada de emociones, a esta coreografía nunca dos veces igual, a este efecto-mariposa?. Casi acaba la mañana, una buena mañana.
lunes, 25 de mayo de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
"se me olvidó que te olvidé...aunque nada se me olvida"
Me cantaba el cigala, camino del trabajo, acompañado por bebo valdés y su piano.
Puesta en la tarea de vacíar para hacer sitio a lo nuevo, y que me quepan las sorpresas, acometí el armario del pasillo (me lo pedía también el cuerpo tras ver la foto del armario-vestidor de CRISTAL), arremetido de cosas (tal vez, personas, animales y cosas) que, lo confieso casiavergonzada, se han ido haciendo sitio desde hace más de diez años en sus estantes, configurando una cuenca sedimentaria donde revisar por estratos mis apuntes vitales. Esquivo la justificación biográfica porque me propuse un blog experiencial.
Abducida por este agujero negro, con la sólida compañía de la inestimable eugenia y la visita relampágo de cuca, logré preparar, en apenas dos horas, tres bolsas para la basura, y una bandeja de mimbre que completaba el lote "¿Y ésto qué hacía aquí?", a la vez, que con las cejas, párpados, labios, hombros y risas acompañaba en sus últimos minutos en casa, a todo aquéllo que ya no sirve por querido que sea.
En el finde doméstico, concluí la tarea (cuatro bolsitas más y algún trasto), y aún quedan el del recibidor, el del estudio y el de la plancha, además de los altillos, que supongo andarán, en cuanto a calidad de contenido, entre el tesoro del pirata rackham el rojo y la caja de pandora.
Y siento que se me olvidó que me olvidé de muchas cosas; que busqué olvidarlas, con rabia, indiferencia, dolor...y luego quise olvidar que se me habían olvidado. Es traicionero el olvido. Y lo que olvidé como dulce, se me olvida que lo olvidé y puede parecerme siniestro, y algo que olvidé con rabia y premeditación, se me olvida que lo olvidé para aliviarme encontrando cómo darle cierre.
Y es que, de verdad, casi nada se me olvida.
"Se me olvidó que te olvidé
y, como nunca, te encontré
entre las sombras escondida,
y, la verdad, no sé por qué,
se me olvidó que te olvidé
aunque nada se me olvida."
Puesta en la tarea de vacíar para hacer sitio a lo nuevo, y que me quepan las sorpresas, acometí el armario del pasillo (me lo pedía también el cuerpo tras ver la foto del armario-vestidor de CRISTAL), arremetido de cosas (tal vez, personas, animales y cosas) que, lo confieso casiavergonzada, se han ido haciendo sitio desde hace más de diez años en sus estantes, configurando una cuenca sedimentaria donde revisar por estratos mis apuntes vitales. Esquivo la justificación biográfica porque me propuse un blog experiencial.
Abducida por este agujero negro, con la sólida compañía de la inestimable eugenia y la visita relampágo de cuca, logré preparar, en apenas dos horas, tres bolsas para la basura, y una bandeja de mimbre que completaba el lote "¿Y ésto qué hacía aquí?", a la vez, que con las cejas, párpados, labios, hombros y risas acompañaba en sus últimos minutos en casa, a todo aquéllo que ya no sirve por querido que sea.
En el finde doméstico, concluí la tarea (cuatro bolsitas más y algún trasto), y aún quedan el del recibidor, el del estudio y el de la plancha, además de los altillos, que supongo andarán, en cuanto a calidad de contenido, entre el tesoro del pirata rackham el rojo y la caja de pandora.
Y siento que se me olvidó que me olvidé de muchas cosas; que busqué olvidarlas, con rabia, indiferencia, dolor...y luego quise olvidar que se me habían olvidado. Es traicionero el olvido. Y lo que olvidé como dulce, se me olvida que lo olvidé y puede parecerme siniestro, y algo que olvidé con rabia y premeditación, se me olvida que lo olvidé para aliviarme encontrando cómo darle cierre.
Y es que, de verdad, casi nada se me olvida.
"Se me olvidó que te olvidé
y, como nunca, te encontré
entre las sombras escondida,
y, la verdad, no sé por qué,
se me olvidó que te olvidé
aunque nada se me olvida."
lunes, 27 de abril de 2009
magia
Sé que no es el mejor momento de mi vida (por varios motivos), pero he reconocido magia. Magia de ésa que llega desde los sentidos, de la que se huele, se saborea, se ve, se escucha y se palpa, ó es élla la que te acaricia, te habla, te mira, te sigue el rastro y te paladea. No lo sé bien.
Siento su presencia, su compañía y la del "hadarrecuerdaquiéneres" y su compañera "elhadanotengasmiedo". Y es tan confortable...que os lo quiero contar.
Siento su presencia, su compañía y la del "hadarrecuerdaquiéneres" y su compañera "elhadanotengasmiedo". Y es tan confortable...que os lo quiero contar.
miércoles, 15 de abril de 2009
menos es más
Este año, vino el cambio de la hora cuando estaba muy, muy, muuy cansada. Así que no me cayó nada bien, tener que quitarle una hora a la primavera. En unos días, descubrí que una hora menos, una noche, son muchas más horas de luz en las semanas siguientes.
Y me apunto al minimalismo.
Menos palabras, pueden ser más caricias. Menos sol, más chimenea y dominó. Menos horas con los niños, más ganas de verlos. Menos días de consulta, más pacientes cuando vuelves!!!. Y así casi todo lo menos, va a más.
Me parece que es menos de lo que quería compartir, ¿ó más?. Me he hecho un lío!!!!
Y me apunto al minimalismo.
Menos palabras, pueden ser más caricias. Menos sol, más chimenea y dominó. Menos horas con los niños, más ganas de verlos. Menos días de consulta, más pacientes cuando vuelves!!!. Y así casi todo lo menos, va a más.
Me parece que es menos de lo que quería compartir, ¿ó más?. Me he hecho un lío!!!!
jueves, 9 de abril de 2009
variaciones
Regresando del trabajo, hace dos días, la tierra de las flores, de la luz y del amor me regaló una preciosa tormenta y RNE-clásica emitió una pieza de Peter Heindrich, en la que se reinterpreta el "Cumpleaños Feliz", según Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Wagner, tango, rapsodia,...en fin, hasta 15 variaciones. No la conocía.
Entre nubarrones amenazantes y algún relámpago, y una lluviaquenocesa en los cristales, se me hizo una sonrisa y un momento-tesoro. Y venga a darle vueltas al asunto...que digo yo, que existen TANNNNTASSSS variaciones de nuestros eventos vitales y nuestra cotidianeidad como queramos hacer.
Podemos vivir una vida wagneriana, chopiniana (¡qué piano, Dios mío!!!!), sincopada como el jazz, vida tango, disfrutar el pop y...aún más, hay veces que la vida se vuelve impresionista (tal vez, Van Gogh), cubista, ó flamenca (y aquí, la obviedad de las segundas intenciones). Ahí viene lo que elegimos, según sentimos y según necesidades.
Y me acuerdo de un estudio fotográfico de la Torre Eiffel que enmarcó mi padre y acompañó mis cumpleaños hasta que salí de casa, en que la torre asomaba desde infinitos ángulos. Y me requeteacuerdo de mi padre, y su consejo : "No te olvides de sonreír, hija". Me gusta ser mujer de sonrisa fácil. Aunque la sonrisa lo que muestre sea una gran desolación, un infinito cansancio ó un júbilo enorme. Y esta semana encontré a un compañero de trabajo al que hace años que no veía, y me saludó diciendo : "No estaba seguro de si eras tú, hasta que he vuelto a ver esa sonrisa". Y es que las sonrisas no tienen canas/mechas, ni arrugas ni curvas. Y después....mucha creatividad para seguir probando la reinterpretación, porque hay cosas que ya quedaron escritas en mi pentagrama.
Feliz luna llena (también variaciones, al fin y al cabo).
Entre nubarrones amenazantes y algún relámpago, y una lluviaquenocesa en los cristales, se me hizo una sonrisa y un momento-tesoro. Y venga a darle vueltas al asunto...que digo yo, que existen TANNNNTASSSS variaciones de nuestros eventos vitales y nuestra cotidianeidad como queramos hacer.
Podemos vivir una vida wagneriana, chopiniana (¡qué piano, Dios mío!!!!), sincopada como el jazz, vida tango, disfrutar el pop y...aún más, hay veces que la vida se vuelve impresionista (tal vez, Van Gogh), cubista, ó flamenca (y aquí, la obviedad de las segundas intenciones). Ahí viene lo que elegimos, según sentimos y según necesidades.
Y me acuerdo de un estudio fotográfico de la Torre Eiffel que enmarcó mi padre y acompañó mis cumpleaños hasta que salí de casa, en que la torre asomaba desde infinitos ángulos. Y me requeteacuerdo de mi padre, y su consejo : "No te olvides de sonreír, hija". Me gusta ser mujer de sonrisa fácil. Aunque la sonrisa lo que muestre sea una gran desolación, un infinito cansancio ó un júbilo enorme. Y esta semana encontré a un compañero de trabajo al que hace años que no veía, y me saludó diciendo : "No estaba seguro de si eras tú, hasta que he vuelto a ver esa sonrisa". Y es que las sonrisas no tienen canas/mechas, ni arrugas ni curvas. Y después....mucha creatividad para seguir probando la reinterpretación, porque hay cosas que ya quedaron escritas en mi pentagrama.
Feliz luna llena (también variaciones, al fin y al cabo).
viernes, 3 de abril de 2009
la edad de las palabras
He tenido una visión, ó una evocación, ó una revelación. Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero yo creo que no. Tienen vida. Acabo de ver un balbuceo en pañales, sorprendido de escucharse y probando con distintos fonemas que verbalicen lo que quiere expresar. Supongo que habrá palabras que aún no han medido su responsabilidad, impulsivas como los adolescentes. Palabras de madurez y palabras cansadas. También incoherentes, como algunos ancianos al final de su vida. Y palabras que murieron sin liberarse de la necesidad que las hizo nacer, y vagan como zombies, esperándonos en las esquinas, putrefactas, para asustarnos al cogernos desprevenidos. Discursos terminales, cercanos a la muerte, en los que hay que volcar cariño y cuidados que los acompañen dignamente hasta su fin.
Conocí palabras salvajes como vikingos, palabras de la Ilustración, palabras inmortales escritas en piedra como jeroglíficos, palabras sobre las paredes de las cuevas como dibujos de la prehistoria que narran lo cotidiano, palabras de la globalización, palabras oscuras como las edades bárbaras.
Y en todas éllas descubro el ciclo de los seres vivos. Nacen, crecen, se reproducen y mueren; así, las palabras que no se dicen, antes de desaparecer definitivamente, dejan un rastro de otras palabras que se dirán cuando tengan edad.
P.D. Me gusta hablar y me gusta escuchar, y que me hablen y me escuchen. Típico-tópico para el saber popular ("claro, las mujeres..."), inconsistente de nacimiento porque una patita de menos en el cariotipo no creo que me privara del gusto.
Conocí palabras salvajes como vikingos, palabras de la Ilustración, palabras inmortales escritas en piedra como jeroglíficos, palabras sobre las paredes de las cuevas como dibujos de la prehistoria que narran lo cotidiano, palabras de la globalización, palabras oscuras como las edades bárbaras.
Y en todas éllas descubro el ciclo de los seres vivos. Nacen, crecen, se reproducen y mueren; así, las palabras que no se dicen, antes de desaparecer definitivamente, dejan un rastro de otras palabras que se dirán cuando tengan edad.
P.D. Me gusta hablar y me gusta escuchar, y que me hablen y me escuchen. Típico-tópico para el saber popular ("claro, las mujeres..."), inconsistente de nacimiento porque una patita de menos en el cariotipo no creo que me privara del gusto.
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