Me pone la música de piano, desde siempre, y hace unos días me sorprendió en la radio del coche un ragtime mientras iba a trabajar, acompañada del nuevo sol. O del mismo sol que aparecía tras completar su vuelta al mundo (aunque dicen que es el planeta el que se mueve). Me pareció mejor compañía que las noticias que esperaba como habitualmente. Sabía que quedaban unas jornadas de rutina y pronto venía una necesaria pausa, tal vez unos meses. Inquieta, pero confiada, pensaba que la vida es un souffle.
Mezclar en la justa proporción los ingredientes, y saber esperar que el calor haga su trabajo. Es una tarea esmerada, que requiere ilusión y paciencia (mucho de lo primero y poco de lo segundo es mi dote). Los sentidos indican cuándo está listo. El olor, el color y aspecto, la tibieza y el apenas perceptible crujido al meter la cuchara (ó el dedo) preparan la explosión de sabor, recompensa a la fe en los milagros.
Y siento que un souffle sin acabar, ó comido a destiempo, ya no es lo mismo. La vida nos da souffles para saborear cuando la conjunción de los sentidos se produce, ni antes ni después. Y hay que preparar la mezcla, llevarla al horno y confíar, sin precipitaciones.
Os deseo un día souffle, a todos.
martes, 25 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
siete del ocho del nueve
Siete del ocho del nueve...y se va la luna llena, tan despacio que la alcanza el sol-melocotón de las primeras horas. Y me hacen sentir viva.
Siete del ocho del nueve...en la radio del coche suena una de mis canciones favoritas. Y me hace sonreír.
Siete del ocho del nueve...cuando llego al trabajo, las campanas de la iglesia del pueblo están dando las ocho. Y me hacen voltear el corazón.
Ni el siete, ni el ocho, ni el nueve, hasta ahora, han sido muy especiales. Y me siento tranquila. Y en este siete del ocho del nueve, necesito contar con un milagro aunque no crea mucho en éllos. Y presiento un buen fin de semana.
Siete del ocho del nueve...en la radio del coche suena una de mis canciones favoritas. Y me hace sonreír.
Siete del ocho del nueve...cuando llego al trabajo, las campanas de la iglesia del pueblo están dando las ocho. Y me hacen voltear el corazón.
Ni el siete, ni el ocho, ni el nueve, hasta ahora, han sido muy especiales. Y me siento tranquila. Y en este siete del ocho del nueve, necesito contar con un milagro aunque no crea mucho en éllos. Y presiento un buen fin de semana.
domingo, 2 de agosto de 2009
mujer solar
¡Pasó el mes de julio!, enterito. He cumplido un año más. Y pasó el eclipse solar.
Es curioso; me explicaba una amiga, antes de partir a China para verlo, que la Luna se interpone entre el Sol y nuestro planeta. Lo estudié en EGB, ó en BUP, y sacaría muy buena nota en el examen, casi con seguridad. Pero ahora entiendo cosas que se me escaparon, y por eso olvidé, al recoger los resultados de la evaluación, todos estos bailes planetarios.
Tal vez por haber nacido en verano, al principio de Leo, me siento una mujer solar. Tal vez, por eso me sabe mal que los satélites se crucen en mi camino, apagando el brillo y energía que corresponde a una estrella...tal vez por eso me hacía falta aprender que sólo cuando me hacen sombra, se puede observar mi corona en todo su esplendor. Eso hacen los sabios y científicos : aprovechan la interposición de la Luna, para observar con detalle el símbolo que caracteriza a una reina. La Luna acaba pasando y vuelve la luz. Y es curioso que ésto se pueda apreciar desde unos sitios de la Tierra, y desde otros, no.
Me decía un amigo que soy narcisista, y creo que fue Narciso el que se miró en un espejo y le dio un patatús. No ando muy puesta en mitología. De momento, no he logrado ni mirando el espejo ni mirando dentro, contemplar tanta belleza. Tampoco lo he intentado mucho, la verdad. Me da igual. Y de vez en cuando, la presencia de la sombra es más esclarecedora que toda la luz del Sol.
Quedo a la espera del próximo eclipse penumbral de luna, a ver qué me descubre.
lunes, 29 de junio de 2009
alma de contralto
Entre dos líneas de los pentagramas de las cantatas para alto de Bach, escondida detrás de una corchea, leo una dedicatoria escrita en el CD : "Según una tradición teológica alemana, el recurso a la voz de alto simboliza la expresión misma del espíritu santo (Th. Seedorf)". Y me acuerdo de lo que me dijo, hace unos años, Tinet, mi preferido entre directores, cuando probó las tesituras de la gente del coro, y ante mi temor de ser transplantada a la cuerda de sopranos, me miró a los ojos y me dijo, sonriendo : "Puedes cantar con éllas, pero no voy a pasarte porque tienes alma de contralto" . Poco después, en un taller de técnica vocal, me invitaba el profesor a dejar la ténica y cantar con el alma porque "eres voz de jazz y tango".
Y se ve que vivo como canto, sin mucha técnica, y llevo, claro, una vida coral, que no valgo para solista. Y así transcurro y discurso en una tesitura grave, con melodías difíciles de afinar, imprevisibles fuera del conjunto, pero aportando las notas precisas para completar los acordes, porque los compositores, cuando se ven faltos de ajuste, ponen la nota a las contraltos, sin miramiento, y hay que darla bien porque sin élla, no hay conjunto. Otras veces, es el tiempo. Cantar a contratiempo, para dar importancia a las otras voces, ó para contrastar otras melodías, ó callar cuando suena la voz, y cantar en las notas largas de otros, sin destacar. Y así, si sólo me fijo en mi pentagrama, nada tiene demasiado sentido. Pero abriendo bien los ojos, veo todo el sistema y entiendo y siento que la armonía depende de mi afinación.
Así que, en ocasiones, me abandono al canto libre, ó invento segundas voces donde no las hubo antes, ó improviso un ritmo desde las entrañas para acompañarme a mí misma. Es mi venganza, dar juego a la creatividad. Sentir la libertad de cantar sin acompañar, ni ser acompañada.
Y estoy contenta de ser alma de contralto, aunque no me veo de paloma.
Y se ve que vivo como canto, sin mucha técnica, y llevo, claro, una vida coral, que no valgo para solista. Y así transcurro y discurso en una tesitura grave, con melodías difíciles de afinar, imprevisibles fuera del conjunto, pero aportando las notas precisas para completar los acordes, porque los compositores, cuando se ven faltos de ajuste, ponen la nota a las contraltos, sin miramiento, y hay que darla bien porque sin élla, no hay conjunto. Otras veces, es el tiempo. Cantar a contratiempo, para dar importancia a las otras voces, ó para contrastar otras melodías, ó callar cuando suena la voz, y cantar en las notas largas de otros, sin destacar. Y así, si sólo me fijo en mi pentagrama, nada tiene demasiado sentido. Pero abriendo bien los ojos, veo todo el sistema y entiendo y siento que la armonía depende de mi afinación.
Así que, en ocasiones, me abandono al canto libre, ó invento segundas voces donde no las hubo antes, ó improviso un ritmo desde las entrañas para acompañarme a mí misma. Es mi venganza, dar juego a la creatividad. Sentir la libertad de cantar sin acompañar, ni ser acompañada.
Y estoy contenta de ser alma de contralto, aunque no me veo de paloma.
lunes, 25 de mayo de 2009
gestos
Me sorprendo en un gesto, cogiendo el volante con una mano y dejando caer la otra por la ventana, que me recuerda a mi padre. Supongo que en las muchas horas de viajes familiares, el coche lleno de niños y canciones, aproveché para integrar tu compostura.
Regreso de un pueblo de 300 habitantes, que visito a primera hora. Este fin de semana, ha habido dos defunciones, mucho para un pueblo tan pequeño. Anunciaban su inminencia hace días. No sé...agradezco a mis pacientes que dejen este mundo cuando no trabajo. Atendidos cuando lo precisaban, deciden encontrar el camino hacia donde no me necesitan, sin mí. Es su reconocimiento, su "está bien, ya no me haces falta".
Conduzco, despacio, muy despacio, haciendo eterna una pequeña distancia (apenas un km) porque hoy las emociones lo propician. Y se me empañan los ojos, entre naranjos y flores alfombra, bajo la luz de un sol que promete un día de verano precoz. No estoy triste, ni rabiosa, pero tengo ganas de dejar correr las lágrimas; son éllas, en realidad, las que asoman sin permiso y sin vergüenza.
Canturreo a Lluís Llach : "...així aprenem que en viure anem morint i ens corprèn que aquesta llei sigui tan certa", y las notas me llevan a una querida isla que hace tiempo que no visito, pintándome de azules, como el mar que la rodea. Me doy cuenta que extravié el mapa del tesoro. ¿Qué habrá sido del pirata, la perra vigía y el tiburón del estanque?. Les deseo que no les falte ron.
Ya en el patio del ayuntamiento dejo el coche y respiro hondo. Hay una golondrina muerta. Miro al sol y cierro los ojos. Le recuerdo que he pedido, al despertarme, un lunes como un viernes, y le sonrío.
¿Qué tienen los gestos que nos llevan a esta cascada de emociones, a esta coreografía nunca dos veces igual, a este efecto-mariposa?. Casi acaba la mañana, una buena mañana.
Regreso de un pueblo de 300 habitantes, que visito a primera hora. Este fin de semana, ha habido dos defunciones, mucho para un pueblo tan pequeño. Anunciaban su inminencia hace días. No sé...agradezco a mis pacientes que dejen este mundo cuando no trabajo. Atendidos cuando lo precisaban, deciden encontrar el camino hacia donde no me necesitan, sin mí. Es su reconocimiento, su "está bien, ya no me haces falta".
Conduzco, despacio, muy despacio, haciendo eterna una pequeña distancia (apenas un km) porque hoy las emociones lo propician. Y se me empañan los ojos, entre naranjos y flores alfombra, bajo la luz de un sol que promete un día de verano precoz. No estoy triste, ni rabiosa, pero tengo ganas de dejar correr las lágrimas; son éllas, en realidad, las que asoman sin permiso y sin vergüenza.
Canturreo a Lluís Llach : "...així aprenem que en viure anem morint i ens corprèn que aquesta llei sigui tan certa", y las notas me llevan a una querida isla que hace tiempo que no visito, pintándome de azules, como el mar que la rodea. Me doy cuenta que extravié el mapa del tesoro. ¿Qué habrá sido del pirata, la perra vigía y el tiburón del estanque?. Les deseo que no les falte ron.
Ya en el patio del ayuntamiento dejo el coche y respiro hondo. Hay una golondrina muerta. Miro al sol y cierro los ojos. Le recuerdo que he pedido, al despertarme, un lunes como un viernes, y le sonrío.
¿Qué tienen los gestos que nos llevan a esta cascada de emociones, a esta coreografía nunca dos veces igual, a este efecto-mariposa?. Casi acaba la mañana, una buena mañana.
viernes, 15 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
"se me olvidó que te olvidé...aunque nada se me olvida"
Me cantaba el cigala, camino del trabajo, acompañado por bebo valdés y su piano.
Puesta en la tarea de vacíar para hacer sitio a lo nuevo, y que me quepan las sorpresas, acometí el armario del pasillo (me lo pedía también el cuerpo tras ver la foto del armario-vestidor de CRISTAL), arremetido de cosas (tal vez, personas, animales y cosas) que, lo confieso casiavergonzada, se han ido haciendo sitio desde hace más de diez años en sus estantes, configurando una cuenca sedimentaria donde revisar por estratos mis apuntes vitales. Esquivo la justificación biográfica porque me propuse un blog experiencial.
Abducida por este agujero negro, con la sólida compañía de la inestimable eugenia y la visita relampágo de cuca, logré preparar, en apenas dos horas, tres bolsas para la basura, y una bandeja de mimbre que completaba el lote "¿Y ésto qué hacía aquí?", a la vez, que con las cejas, párpados, labios, hombros y risas acompañaba en sus últimos minutos en casa, a todo aquéllo que ya no sirve por querido que sea.
En el finde doméstico, concluí la tarea (cuatro bolsitas más y algún trasto), y aún quedan el del recibidor, el del estudio y el de la plancha, además de los altillos, que supongo andarán, en cuanto a calidad de contenido, entre el tesoro del pirata rackham el rojo y la caja de pandora.
Y siento que se me olvidó que me olvidé de muchas cosas; que busqué olvidarlas, con rabia, indiferencia, dolor...y luego quise olvidar que se me habían olvidado. Es traicionero el olvido. Y lo que olvidé como dulce, se me olvida que lo olvidé y puede parecerme siniestro, y algo que olvidé con rabia y premeditación, se me olvida que lo olvidé para aliviarme encontrando cómo darle cierre.
Y es que, de verdad, casi nada se me olvida.
"Se me olvidó que te olvidé
y, como nunca, te encontré
entre las sombras escondida,
y, la verdad, no sé por qué,
se me olvidó que te olvidé
aunque nada se me olvida."
Puesta en la tarea de vacíar para hacer sitio a lo nuevo, y que me quepan las sorpresas, acometí el armario del pasillo (me lo pedía también el cuerpo tras ver la foto del armario-vestidor de CRISTAL), arremetido de cosas (tal vez, personas, animales y cosas) que, lo confieso casiavergonzada, se han ido haciendo sitio desde hace más de diez años en sus estantes, configurando una cuenca sedimentaria donde revisar por estratos mis apuntes vitales. Esquivo la justificación biográfica porque me propuse un blog experiencial.
Abducida por este agujero negro, con la sólida compañía de la inestimable eugenia y la visita relampágo de cuca, logré preparar, en apenas dos horas, tres bolsas para la basura, y una bandeja de mimbre que completaba el lote "¿Y ésto qué hacía aquí?", a la vez, que con las cejas, párpados, labios, hombros y risas acompañaba en sus últimos minutos en casa, a todo aquéllo que ya no sirve por querido que sea.
En el finde doméstico, concluí la tarea (cuatro bolsitas más y algún trasto), y aún quedan el del recibidor, el del estudio y el de la plancha, además de los altillos, que supongo andarán, en cuanto a calidad de contenido, entre el tesoro del pirata rackham el rojo y la caja de pandora.
Y siento que se me olvidó que me olvidé de muchas cosas; que busqué olvidarlas, con rabia, indiferencia, dolor...y luego quise olvidar que se me habían olvidado. Es traicionero el olvido. Y lo que olvidé como dulce, se me olvida que lo olvidé y puede parecerme siniestro, y algo que olvidé con rabia y premeditación, se me olvida que lo olvidé para aliviarme encontrando cómo darle cierre.
Y es que, de verdad, casi nada se me olvida.
"Se me olvidó que te olvidé
y, como nunca, te encontré
entre las sombras escondida,
y, la verdad, no sé por qué,
se me olvidó que te olvidé
aunque nada se me olvida."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)